Tabla de contenidos
- 1. Colaboración con comunidades indígenas
- 1.1 Artesanías de Ghana
- 1.2 Proyectos en Colombia
- 2. Criterios de colaboración (cómo se eligen los proyectos)
- 3. Uso de materiales reciclados en la producción
- 4. Impacto social y económico en los artesanos
- 5. Diseños inspirados en tradiciones locales
- 5.1 Arquitectura vernácula de Ghana
- 5.2 Motivos geométricos en Colombia
- 6. Compromiso con la sostenibilidad
- 7. Proceso de fabricación y colaboración
Este artículo se basa en información publicada por This is Colossal sobre el proyecto PET Lamp y sus colaboraciones con artesanos en distintas regiones.
Cada año se producen en el mundo alrededor de 600.000 millones de botellas y envases de PET (polietileno tereftalato), un plástico omnipresente en bebidas, detergentes y cosméticos. Una parte sustancial termina en vertederos o en el océano. (Dato citado en la nota de This is Colossal, febrero de 2026.) Frente a ese ciclo de “usar y tirar”, PET Lamp, iniciativa impulsada por el diseñador español Álvaro Catalán de Ocón (lanzada en 2012), propone una salida tan simple como ambiciosa: convertir residuos plásticos en lámparas mediante técnicas de tejido tradicionales desarrolladas por comunidades indígenas y artesanas de distintos continentes.
El resultado no es solo un objeto de iluminación. Es un modelo de colaboración que combina reciclaje, diseño contemporáneo y economías locales, con piezas que viajan desde talleres remotos hasta mercados internacionales sin perder su identidad cultural.
Colaboración con comunidades indígenas
PET Lamp ha construido su proyecto sobre alianzas con comunidades de países que van de Chile a Etiopía, y de Australia a Ghana y Colombia. La premisa es clara: el diseño no sustituye la tradición; la amplifica. La empresa trabaja con artesanos que ya dominan técnicas de cestería y tejido, incorporando tiras de PET como “fibra” contemporánea.
Artesanía local y PET reciclado
– Ghana (Bolgatanga, cultura Gurunsi): pantallas tejidas en lotes por pedido; el tejido se realiza localmente y el montaje eléctrico se completa en España.
– Colombia: series como Eperara Siapidara reinterpretan motivos geométricos tradicionales en pantallas modulares.
– Chile (Chimbarongo): colaboraciones vinculadas a técnicas locales de cestería (mencionadas en coberturas de diseño sobre el proyecto).
– Etiopía y Tailandia: el proyecto ha trabajado con patrones y materiales locales (referencias recogidas en la ficha pública de la iniciativa en plataformas de alianzas/ODS).
– Australia (Arnhem Land): colaboraciones con tejedoras indígenas que combinan fibras vegetales y plástico (documentadas en medios de diseño).
En conjunto, la idea se mantiene: cada lámpara “nace” de un oficio existente y se adapta al PET sin borrar el lenguaje visual de la comunidad.
La selección de cada colaboración, según ha explicado el proyecto, parte de tres preguntas operativas y éticas: si es logísticamente posible, si existe una tradición de tejido sólida que pueda ponerse en valor, y si el proyecto beneficiará a los artesanos.
Artesanías de Ghana
En Bolgatanga, al norte de Ghana —considerada capital de la cultura Gurunsi—, PET Lamp encarga lámparas tejidas en lotes por pedido. La zona es conocida por su cestería y por sus casas de barro decoradas por mujeres con patrones geométricos. Allí, artesanos con habilidades de tejido crean grandes superficies trenzadas y ondulantes a partir de tiras de plástico reciclado.
Una vez terminadas, estas piezas se envían a la sede de la firma en España, donde se integran los componentes eléctricos y el hardware. En el enfoque descrito para estas colaboraciones, la comunidad produce el tejido/pantalla y el estudio completa la luminaria con los elementos técnicos. El proceso subraya una división del trabajo: la forma y el lenguaje material nacen en la comunidad, mientras el ensamblaje final asegura estándares técnicos para su uso como luminaria.
Proyectos en Colombia
En Colombia, PET Lamp ha desarrollado series que reinterpretan motivos geométricos tradicionales. El proyecto se originó con colaboraciones vinculadas a comunidades indígenas y contextos de desplazamiento, y con el tiempo consolidó una línea reconocible por su color y su estructura modular.
Una de las series más citadas, Eperara Siapidara, reimagina patrones locales en pantallas que combinan el brillo del PET con la lógica del tejido manual: repetición, ritmo y variación. En estas piezas, el plástico deja de ser residuo para convertirse en soporte de memoria visual.
Criterios de colaboración (cómo se eligen los proyectos)
Antes de iniciar una nueva alianza, PET Lamp plantea tres preguntas guía: si la colaboración es logísticamente posible, si existe una tradición de tejido sólida que pueda ponerse en valor, y si el proyecto beneficiará a los artesanos.
Tres preguntas para decidir
Marco de decisión en 3 preguntas (y qué se intenta confirmar en la práctica)
1) ¿Es logísticamente posible?
– Qué se mira: acceso a la comunidad, tiempos de producción, envío de pantallas, y viabilidad de mantener el intercambio sin interrumpir el trabajo local.
2) ¿Hay una tradición de tejido sólida que se pueda elevar?
– Qué se mira: técnicas existentes (cestería/tejido), repertorio de patrones, y si el PET puede integrarse como “fibra” sin forzar el oficio.
3) ¿El proyecto beneficiará a los artesanos?
– Qué se mira: continuidad del trabajo (más allá de una pieza puntual), condiciones claras de encargo, y acceso a un mercado que valore el origen y la autoría.
Si una de las tres respuestas es “no”, el proyecto tiende a replantearse o a no avanzar, porque el resultado final depende tanto del objeto como de la relación.
Uso de materiales reciclados en la producción
El material base es el mismo que domina la industria del envasado: botellas de PET. En lugar de fundirse o degradarse en procesos industriales, el plástico se corta en tiras y se utiliza como si fuera una fibra más, entrelazada con técnicas tradicionales.
Del envase a la pantalla
Del envase a la pantalla (paso a paso, con puntos de control)
1) Selección y limpieza del PET → se eligen botellas/recipientes y se limpian para evitar olores o residuos.
2) Corte en tiras → el PET se transforma en “hebras” continuas o segmentos manejables.
3) Preparación de la fibra → se ajusta el ancho/rigidez según la técnica local (cestería, trenzado, tejido).
4) Tejido de la pantalla → se construye la forma y el patrón con la lógica del oficio (tensión, repetición, remates).
5) Revisión de estabilidad → se comprueba que la pieza mantenga forma, que no haya bordes cortantes y que el tejido soporte manipulación y transporte.
6) Envío y ensamblaje técnico → la pantalla viaja para integrar herrajes y componentes eléctricos, quedando lista para instalación.
Este enfoque de upcycling (reutilización creativa) tiene dos efectos inmediatos: reduce la demanda de materiales vírgenes y revaloriza un desecho que, por su durabilidad, se convierte en un problema ambiental cuando se abandona. En manos artesanas, esa durabilidad se transforma en ventaja: resistencia, flexibilidad y una estética propia, con transparencias y reflejos que cambian con la luz.
Impacto social y económico en los artesanos
Más allá del objeto final, el proyecto se sostiene en una idea de impacto: generar ingresos y visibilidad para comunidades que, con frecuencia, quedan fuera de las cadenas globales de valor del diseño.
En Ghana, por ejemplo, la demanda de piezas especiales refuerza la continuidad de habilidades locales de cestería. En Colombia, las colaboraciones han funcionado como una vía para conectar trabajo artesanal con mercados internacionales, aportando oportunidades económicas y un reconocimiento que no siempre llega a través de los circuitos tradicionales de artesanía.
Señales observables de impacto
Señales observables de impacto (sin depender de promesas abstractas)
– Ingresos y continuidad: encargos por lotes o por pedido que permiten planificar trabajo y sostener el oficio en el tiempo.
– Acceso a mercado: piezas que circulan fuera del ámbito local (exposiciones, prensa de diseño, ventas internacionales), ampliando la demanda.
– Reconocimiento de autoría: identificación clara de la comunidad/técnica en la narrativa del producto, evitando que el tejido quede como “decoración anónima”.
– Transferencia práctica: aprendizaje mutuo sobre requisitos de uso (montaje, transporte, durabilidad) sin sustituir la técnica local.
Estas señales no miden “todo” el impacto, pero ayudan a distinguir una colaboración sostenida de una intervención puntual.
El impacto también es simbólico: al situar el tejido indígena en el centro del diseño contemporáneo, PET Lamp contribuye a que estas técnicas se perciban no como “folclore”, sino como conocimiento técnico y estético vigente.
Diseños inspirados en tradiciones locales
Cada colección parte de un principio: la forma no se impone desde un estudio europeo como un molde universal. Se construye desde referencias locales —arquitectura, flora, patrones— y se traduce a un lenguaje de iluminación.
Arquitectura vernácula de Ghana
Las lámparas Gurunsi se inspiran en la arquitectura vernácula de la región: volúmenes orgánicos, estructuras envolventes y una relación íntima entre vivienda, comunidad y ornamento. Las superficies tejidas evocan tanto la cestería como la lógica espacial de los asentamientos tradicionales, donde el diseño es funcional y, a la vez, narrativo.
Motivos geométricos en Colombia
En Colombia, el diseño se apoya en geometrías tradicionales que se reordenan para el formato lámpara: bandas, repeticiones, contrastes cromáticos. El PET aporta una cualidad contemporánea —brillo, saturación, ligereza— que convive con la disciplina del tejido manual, donde cada cruce de material es una decisión.
Compromiso con la sostenibilidad
La sostenibilidad en PET Lamp opera en dos planos: material y social. Material, porque el proyecto trabaja con un residuo masivo y lo reinserta en un ciclo de uso prolongado. Social, porque la producción se articula con comunidades artesanas, reforzando economías locales y manteniendo vivas técnicas que suelen estar amenazadas por la industrialización y la precariedad.
Tensiones clave en sostenibilidad
Tensiones reales (y por qué importan en un proyecto “sostenible”)
– Logística vs. cercanía: colaborar con comunidades remotas puede implicar más transporte y coordinación; a cambio, permite que el valor se genere donde el oficio existe.
– Escalabilidad vs. artesanía: crecer rápido puede presionar tiempos y calidad del tejido; mantener lotes por pedido protege el ritmo artesanal, pero limita volumen.
– Durabilidad del PET vs. fin de vida: el PET aporta resistencia y luz; al mismo tiempo, combinar materiales y herrajes puede complicar el reciclaje posterior si no se diseña pensando en desmontaje.
– Autenticidad cultural vs. demanda de mercado: adaptar formas para un mercado global puede tensionar patrones y usos locales; el reto es que la colaboración no convierta la tradición en un “estilo” vacío.
En un mercado saturado de “eco-diseño” declarativo, la propuesta se vuelve tangible: el PET no se oculta, se exhibe; el tejido no se simula, se practica; la colaboración no se menciona como etiqueta, se organiza como método.
Proceso de fabricación y colaboración
El proceso combina trabajo local y ensamblaje técnico. En origen, los artesanos transforman el PET en materia tejible y construyen la pantalla con técnicas propias. Después, las piezas viajan a España para incorporar elementos eléctricos y herrajes, cerrando el ciclo de producción como luminaria lista para instalación.
| Fase | Dónde ocurre | Quién participa | Qué se produce | Punto de control práctico |
|---|---|---|---|---|
| 1. Preparación del material | Comunidad/taller local | Artesanos | PET listo para tejer (tiras/hebras) | Limpieza y consistencia del corte para evitar bordes agresivos |
| 2. Tejido y conformado | Comunidad/taller local | Artesanos | Pantalla tejida (forma + patrón) | Estabilidad estructural y remates resistentes para transporte |
| 3. Envío | Ruta internacional | Logística | Pantalla embalada | Protección contra deformación y aplastamiento |
| 4. Ensamblaje técnico | España (sede) | Estudio/equipo técnico | Luminaria funcional (herrajes + electricidad) | Compatibilidad eléctrica, fijaciones seguras y montaje estable |
| 5. Distribución/instalación | Cliente/espacio | Distribución/instaladores | Pieza instalada | Instrucciones de montaje y cuidado acordes al material |
La colaboración, según el propio enfoque del proyecto, se diseña para ser viable y beneficiosa: se evalúan distancias, capacidades productivas, tiempos de envío y, sobre todo, la posibilidad de que el resultado final respete la tradición sin convertirla en un mero recurso estético.
Desde el blog del Museo Soumaya, este tipo de iniciativas se observa como un cruce relevante entre artesanía, diseño contemporáneo y cultura visual, especialmente cuando el material y el método de producción forman parte explícita del significado de la obra.
Este texto se basa en información pública disponible al momento de su publicación. Algunos detalles pueden variar si el proyecto actualiza procesos, comunidades asociadas o líneas de producto, o si aparecen nuevas divulgaciones. Las menciones de países o colaboraciones se entienden como ejemplos documentados en fuentes públicas. Para precisiones operativas, conviene contrastar siempre con la información oficial del propio estudio.
