La Puerta del Infierno de Auguste Rodin: Un estudio profundo

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Contexto histórico de La Puerta del Infierno

A finales del siglo XIX, Francia vivía una tensión fértil entre tradición y modernidad: academias, salones oficiales y encargos públicos convivían con una creciente voluntad de ruptura formal. En ese clima, Auguste Rodin (1840–1917) emergió como una figura decisiva por su manera de tratar el cuerpo humano: menos como emblema ideal y más como campo de fuerzas, dudas y pasiones.

La Puerta del Infierno se sitúa en ese punto de inflexión. Aunque su iconografía remite a un clásico medieval —el Infierno de la Divina Comedia—, su lenguaje plástico anticipa preocupaciones modernas: el movimiento, la inestabilidad, la psicología y la ambigüedad moral.

Del ideal a la experiencia corporal
Marco temporal: Francia de fin de siglo (c. 1880–1917), con un sistema artístico aún dominado por academias y salones, pero ya atravesado por búsquedas de modernidad.
Qué está en juego: pasar del cuerpo “ideal” (modelo académico) al cuerpo como experiencia: tensión, duda, deseo, caída.
Por qué la obra es bisagra: toma un tema clásico (Dante) y lo convierte en un laboratorio formal: composición inestable, lectura no lineal y énfasis en la psicología.

Encargo y desarrollo de la obra

En 1880, el gobierno francés encargó a Rodin una puerta monumental para el proyectado Musée des Arts Décoratifs de París. El edificio nunca llegó a construirse, pero el escultor no abandonó el trabajo: lo convirtió en una obra en proceso, revisada una y otra vez durante casi cuatro décadas.

En términos estrictos, La Puerta del Infierno quedó como un proyecto abierto: Rodin trabajó en ella hasta 1917 y no la vio concluida como pieza definitiva durante su vida.

Ese carácter inacabado no fue un accidente menor, sino parte de su potencia histórica. Rodin utilizó la puerta como un reservorio de formas: modelaba, retiraba, reubicaba y recombinaba figuras, probando escalas y gestos. El resultado fue una obra que, más que ilustrar un relato de manera lineal, condensa estados humanos —deseo, caída, desesperación, violencia, abatimiento— en una arquitectura de cuerpos.

Evolución continua del proyecto abierto
Mini-cronología para seguir el hilo del “proyecto abierto”
1880: encargo oficial para una puerta del Musée des Arts Décoratifs (París). (Referencia institucional: Musée Rodin; síntesis histórica también en LibreTexts Español.)
Décadas siguientes: el museo no se construye, pero Rodin continúa trabajando: añade, retira y reubica figuras; prueba escalas y combinaciones.
Hasta 1917: Rodin mantiene la puerta como obra en revisión constante y no la deja cerrada como “versión definitiva” en vida.
Checkpoint de lectura: si la puerta se siente “abarrotada”, es parte del método: funciona como taller visible (ensayo y recombinación), no como ilustración lineal.

Inspiraciones literarias en la escultura

La columna vertebral conceptual es Dante Alighieri. Rodin toma del Infierno no solo personajes y episodios, sino la idea de un umbral: entrar es aceptar una experiencia total de condena y lucidez. A esa base se suman resonancias de Charles Baudelaire (Las flores del mal), con su mezcla de sensualidad, culpa y spleen, y de Ovidio (Metamorfosis), donde el cuerpo es transformación y destino.

También hay una inspiración visual decisiva: el viaje de Rodin a Italia en 1875. Allí estudió obras como las Puertas del Paraíso de Lorenzo Ghiberti en Florencia y relieves monumentales en fachadas catedralicias (como Orvieto), que le ofrecieron un modelo de “relato” escultórico en superficie, aunque Rodin lo llevaría hacia una densidad más convulsa y menos ordenada.

Fuente / referente Qué aporta a la puerta Cómo se reconoce en la obra Nota de contexto (fuente pública)
Dante, Divina Comedia (Infierno) Umbral, condena, episodios y personajes; idea de “entrar” como experiencia total Figuras asociadas a pasajes (p. ej., Paolo y Francesca; Ugolino) y el tono de advertencia del acceso Síntesis histórica en LibreTexts Español; fichas institucionales en Musée Rodin
Baudelaire, Las flores del mal Sensualidad, culpa, ambigüedad moral; spleen Contrastes entre deseo y castigo; erotismo que no “redime” Mencionado en lecturas divulgativas (p. ej., Fundación Carlos Slim)
Ovidio, Metamorfosis Cuerpo como transformación y destino Posturas en tránsito, torsiones, mutaciones expresivas Mencionado en lecturas divulgativas (p. ej., Fundación Carlos Slim)
Ghiberti, Puertas del Paraíso (Florencia) Modelo de portal narrativo en relieve; relación arquitectura/relato La idea de “puerta” como superficie que cuenta, aunque Rodin densifica y desordena Contexto general ampliamente difundido (p. ej., Wikipedia en español)
Relieves de fachadas (Orvieto) Monumentalidad y lectura por registros Sensación de friso/relieve monumental, pero llevado a una turbulencia moderna Contexto general ampliamente difundido (p. ej., Wikipedia en español)

Dimensiones y composición de la obra

La obra mide aproximadamente 6,35 metros de alto, 4 metros de ancho y 1 metro de profundidad. En ese marco arquitectónico, Rodin dispuso más de 200 figuras en relieve y bulto, creando una escena abarrotada y sin reposo.

La composición rehúye la simetría clásica como principio rector. En su lugar, propone un flujo: cuerpos que caen, se retuercen, se abrazan o se repliegan, como si la materia misma estuviera sometida a una gravedad moral. Rodin recurre a procedimientos que se volverán distintivos en su práctica: fragmentación, repetición de motivos, variaciones de una misma figura y cambios de escala para intensificar el drama.

Lectura por zonas del relieve
Marco de lectura por zonas (para una composición densa y no lineal)
1) Arriba (coronamiento): busca los gestos “de umbral” y de advertencia; aquí suelen concentrarse señales de entrada y de destino.
2) Centro (campo de fuerzas): observa cómo se encadenan cuerpos y direcciones (caídas, torsiones, abrazos). La clave no es “seguir una historia”, sino detectar ritmos: repetición, variación, acumulación.
3) Hojas laterales (bordes): fíjate en figuras que emergen o se hunden en el relieve; los márgenes funcionan como zonas de tránsito entre fondo y bulto.
Checkpoint: si tu mirada “salta” y vuelve, estás leyendo la puerta como Rodin la construye: por recorridos, no por una única vista correcta.

Figuras clave en La Puerta del Infierno

Algunas figuras y grupos se han vuelto esenciales para leer la puerta —y para entender por qué su influencia excede el propio conjunto—:

  • El pensador: concebido originalmente para la puerta, suele interpretarse como Dante contemplando el espectáculo del castigo. Su postura concentra tensión física e introspección, y terminó por convertirse en un símbolo universal de reflexión y conflicto interior.
  • El beso: inspirado en Paolo y Francesca, amantes condenados en Dante. Su ternura contrasta con el entorno de tormento; esa disonancia explica en parte por qué Rodin lo separó del conjunto y lo impulsó como obra autónoma.
  • Las tres sombras: tres figuras idénticas, unidas por la repetición, que señalan hacia abajo. Su gesto se asocia a la advertencia del umbral infernal (“abandonad toda esperanza…”), y muestra la eficacia de Rodin al convertir un motivo simple en un emblema coral.
  • Ugolino y sus hijos: basado en el episodio del conde Ugolino, castigado por el hambre. Rodin enfatiza la desesperación física y psicológica, evitando el heroísmo: el horror es íntimo, corporal, familiar.
Figura / grupo Ubicación orientativa en la puerta Origen (literario/idea) Idea clave para “leerla” Dato verificable (fuente pública)
El pensador Zona superior/central (como figura de contemplación) Asociado a Dante y a la reflexión ante el infierno Tensión entre músculo e introspección; pensar como acto corporal Versión independiente ampliada y fundida en bronce en 1904 (Google Arts & Culture)
El beso Vinculada al conjunto, luego separada Paolo y Francesca (Dante) Contraste: ternura dentro del tormento; eros como disonancia Se consolidó como pieza independiente hacia 1889 (Wikipedia en español)
Las tres sombras Parte alta, gesto de señalamiento hacia abajo Advertencia del umbral (“abandonad toda esperanza…”) Repetición como destino: lo idéntico se vuelve coral y fatal Lecturas y exposiciones divulgativas lo destacan como ejemplo de repetición (Hoyesarte)
Ugolino y sus hijos Conjunto dramático dentro del campo de figuras Episodio del conde Ugolino (Dante) Horror íntimo: hambre, familia, desesperación psicológica Fichas institucionales y descripciones en Musée Rodin

Fragmentos y estudios como obras independientes

Una singularidad de La Puerta del Infierno es que funcionó como cantera de obras maestras. Rodin no trató sus figuras como “detalles” subordinados, sino como entidades con vida propia, susceptibles de ser ampliadas, fundidas y exhibidas por separado.

Así, El pensador fue agrandado y fundido en bronce (una versión destacada data de 1904), mientras El beso se consolidó como pieza independiente hacia 1889. Este tránsito —del conjunto al fragmento— revela un cambio de paradigma: la escultura ya no depende de un programa unitario para alcanzar sentido; puede ser fragmentaria, reiterativa, experimental, y aun así completa en su impacto.

Del conjunto a la obra
Del conjunto al fragmento: un flujo de trabajo típico en Rodin
1) Modelar para la puerta: una figura nace como parte de un campo mayor (relieve/bulto) y se prueba en relación con otras.
2) Aislar: si una postura o gesto “sostiene” sentido por sí mismo, Rodin lo separa del conjunto.
3) Variar escala y soporte: puede ampliarse, ajustarse o reorientarse para funcionar como obra autónoma.
4) Materializar y circular: el fragmento se funde (p. ej., bronce) y entra en circuitos de exhibición.
Checkpoint: cuando un fragmento te parezca “completo”, no es contradicción: la puerta fue también un laboratorio de obras independientes.

Impacto y legado de La Puerta del Infierno

La puerta es un punto de giro en la historia de la escultura occidental. Su manera de romper con la “vista correcta” única, su énfasis en la materialidad y su dramatización del cuerpo influyeron en el desarrollo de la escultura moderna, abriendo caminos que recorrerían artistas como Constantin Brâncuși o Alberto Giacometti.

Además, su legado es institucional y material: tras la muerte de Rodin en 1917, se realizaron fundiciones de moldes de yeso. Existen versiones en museos clave, entre ellos el Musée Rodin (París), el Musée d’Orsay, el Museo Soumaya (Ciudad de México) y el National Museum of Western Art (Tokio). La multiplicación de fundiciones contribuyó a que la obra se convirtiera en un referente global, no solo francés.

Según la cronología de fundiciones difundida en torno a la obra, la octava y última fundición se completó en 2015 y es la que se exhibe en el Museo Soumaya.

Legado (qué cambió) En qué se nota Dónde ver fundiciones / versiones (ejemplos) Nota de contexto (fuente pública)
Ruptura de la “vista única” Lectura errante, composición turbulenta, cuerpos como campo de fuerzas Lecturas históricas divulgativas (p. ej., Historia Arte) y fichas institucionales (Musée Rodin)
Puerta como “repositorio” de obras Fragmentos que se vuelven iconos autónomos (El pensador, El beso, etc.) Museos con colecciones de Rodin y exhibiciones de fragmentos Contexto de fragmentos y exposiciones (p. ej., Hoyesarte; Musée Rodin)
Circulación global por fundiciones Presencia en distintos países; acceso público a la obra Musée Rodin (París); Musée d’Orsay (París); Museo Soumaya (CDMX); National Museum of Western Art (Tokio) Listados institucionales y notas de fundición (Musée Rodin; Fundación Carlos Slim)
Hito reciente de fundición Señal de actualidad material del conjunto Museo Soumaya (fundición señalada como la 8.ª y última) Fundación Carlos Slim (cronología difundida en torno a la obra)

Técnicas innovadoras de Rodin en escultura

Rodin innovó menos por “inventar” un tema que por transformar el modo de construir presencia. En La Puerta del Infierno se aprecia:

  • Fragmentación como método: cuerpos incompletos o emergentes del fondo, que intensifican la sensación de lucha y tránsito.
  • Repetición con variación: un mismo motivo puede reaparecer con cambios mínimos, como si la condena fuera también un bucle.
  • Modelado expresivo: superficies vibrantes, lejos del pulido académico, que capturan luz y tensión.
  • Composición no lineal: en lugar de narrar de izquierda a derecha, la puerta obliga a una lectura errante, casi física, donde el ojo “cae” y “sube” como los cuerpos.

Rasgos rodinianos en la puerta
Checklist para reconocer “lo rodiniano” en la puerta (en una sola visita)
– [ ] ¿Ves cuerpos incompletos o que parecen salir del fondo (fragmentación)?
– [ ] ¿Detectas figuras repetidas con pequeñas variaciones (repetición con variación)?
– [ ] ¿La superficie está modelada (vibrante) más que pulida (modelado expresivo)?
– [ ] ¿Tu mirada no sigue un orden fijo y vuelve sobre zonas (composición no lineal)?
– [ ] ¿Hay cambios de escala que intensifican el drama (ampliación/contraste)?

Recepción crítica y exposiciones de la obra

La recepción de Rodin estuvo marcada por la discusión: su realismo emocional y su tratamiento del desnudo generaron admiración y polémica en distintos momentos de su carrera. En el caso de La Puerta del Infierno, el hecho de que el encargo original quedara sin destino arquitectónico reforzó su aura de obra interminable, más cercana a una investigación que a un monumento cerrado.

Con el tiempo, la puerta se consolidó como pieza central para entender a Rodin y, por extensión, el tránsito hacia la modernidad escultórica. Las exposiciones dedicadas a sus fragmentos y estudios han sido clave para mostrar el proceso: no solo el resultado final, sino la cocina del artista, donde una figura podía migrar del relieve a la sala de museo como icono autónomo.

Hitos de recepción y circulación
Hitos para ubicar recepción y circulación pública
Encargo sin edificio: al no construirse el Musée des Arts Décoratifs, la puerta pierde su “destino” arquitectónico y gana condición de investigación prolongada. (Contexto institucional: Musée Rodin; síntesis histórica en LibreTexts Español.)
Después de 1917: la obra entra en una vida material de fundiciones a partir de moldes de yeso, lo que amplía su presencia internacional. (Musée Rodin; Fundación Carlos Slim.)
Exposiciones centradas en fragmentos: mostrar piezas derivadas (y estudios) ayuda a entender el proceso, no solo el resultado. (Ejemplos divulgativos: Hoyesarte.)

Reflexiones Finales sobre La Puerta del Infierno

La Influencia de Rodin en el Arte Contemporáneo

Rodin dejó una lección que sigue vigente: la forma puede ser pensamiento. En La Puerta del Infierno, el cuerpo no ilustra una idea; la produce. Esa inversión —la materia como inteligencia— alimentó buena parte de la escultura del siglo XX y continúa resonando en prácticas contemporáneas que privilegian proceso, huella y ambigüedad.

La Relevancia de los Temas Universales en la Obra

Más allá de Dante, la puerta habla de experiencias reconocibles: deseo, culpa, miedo, violencia, pérdida. Su infierno no es solo teológico; es psicológico y social. Por eso la obra soporta lecturas sucesivas: cada época encuentra en esos cuerpos una metáfora distinta de sus propias crisis.

El Legado de La Puerta del Infierno en la Cultura Actual

Convertida en imagen canónica —por sus fundiciones, por la fama de sus fragmentos y por su presencia en museos—, La Puerta del Infierno sigue operando como umbral cultural: una invitación a mirar de frente lo que incomoda. Rodin no ofreció una salida; ofreció una forma. Y esa forma, más de un siglo después, aún obliga a detenerse.

Esta lectura se enmarca en el enfoque editorial del blog del Museo Soumaya: acercar obras y procesos del arte a partir de su contexto histórico, sus fuentes literarias y la vida material de las esculturas (versiones, fragmentos y estudios).

Este texto se basa en información pública de museos y recursos de divulgación disponible al momento de su publicación. En obras con múltiples fundiciones y versiones, los listados pueden variar según el criterio de cada institución y las actualizaciones de sus catálogos. Para una versión específica, conviene verificar la ficha del museo correspondiente, ya que los datos pueden cambiar.

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