Tabla de contenidos
- 1. Szilveszter Makó redefine el retrato con surrealismo
- 2. El surrealismo en la fotografía de Szilveszter Makó
- 3. Elementos distintivos en la obra de Makó
- 3.1 Uso de claroscuro y tonos terrosos
- 3.2 La caja como símbolo de restricción y liberación
- 4. Técnicas y materiales en la fotografía de Makó
- 4.1 Props hechos a mano y materiales reciclados
- 4.2 Proceso de post-producción poco ortodoxo
- 5. La influencia del teatro en la fotografía de Makó
- 6. Colaboraciones con marcas y celebridades
- 7. Impacto de la obra de Makó en la fotografía contemporánea
- 8. La Fotografía Surrealista de Szilveszter Makó: Un Viaje a Través de la Imaginación
- 8.1 Explorando el Concepto de la Identidad en el Arte
- 8.2 La Influencia de la Historia del Arte en la Obra de Makó
Szilveszter Makó redefine el retrato con surrealismo
Nota de contexto: este texto se basa en el perfil publicado por Colossal sobre el trabajo de Szilveszter Makó y en declaraciones del propio fotógrafo recogidas allí.
Retratos teatrales de textura fílmica
– Quién: Szilveszter Makó, fotógrafo de origen húngaro radicado en Milán.
– Dónde se ha documentado este enfoque: perfiles y entrevistas en medios de cultura visual y moda como Colossal (2026) y conversaciones citadas por Artribune.
– Qué lo distingue: retratos editoriales con puesta en escena teatral, materiales hechos a mano y una textura “fílmica” que sugiere procesos analógicos o de laboratorio.
– Señal de actualidad: el perfil de Colossal es de 2026 y menciona colaboraciones recientes (por ejemplo, Adidas), por lo que el mapa de marcas y publicaciones puede ampliarse con el tiempo.
- Desde Milán, el fotógrafo húngaro Szilveszter Makó empuja el retrato hacia territorios oníricos con una puesta en escena minuciosa.
- Su estética bebe del surrealismo y del arte grotesco.
- La “caja” —en 3D o como motivo geométrico— se repite como motivo central.
- Su textura visual sugiere procesos de laboratorio.
- En editoriales y campañas, transforma rostros famosos en personajes de un universo propio, sin jerarquías en el set.
El surrealismo en la fotografía de Szilveszter Makó
Las fotografías de Szilveszter Makó operan como retratos y, al mismo tiempo, como pequeñas fábulas visuales. Sus modelos aparecen dentro de estructuras cúbicas, recostados sobre campos planos de color o integrados en escenarios que parecen maquetas teatrales: cada objeto está ahí por una razón, cada gesto apunta a una narrativa.
Makó construye imágenes que remiten a la pintura del siglo XX —en especial al surrealismo— por su capacidad de volver extraña la realidad sin romperla del todo. El resultado es una sensación de misterio e introspección: escenas que parecen familiares, pero que se sostienen en una lógica de sueño.
Claves del surrealismo en retrato
Para leer el “surrealismo” de Makó en retrato, suele ayudar este recorrido:
1) Realidad reconocible: un rostro, un cuerpo, una prenda (punto de anclaje).
2) Extrañeza controlada: geometrías (cajas, dameros), utilería artesanal, escalas raras o poses que tensan lo cotidiano.
3) Narrativa implícita: la escena sugiere un antes/después (como teatro), sin explicar del todo el “por qué”.
4) Textura como atmósfera: grano, halación y tonos terrosos que empujan la imagen hacia lo pictórico y lo atemporal.
Elementos distintivos en la obra de Makó
Uso de claroscuro y tonos terrosos
Una de las firmas más reconocibles de Makó es el claroscuro, trabajado como exploración de la luz más que como simple efecto estético. Los contrastes intensos y los tonos terrosos —ocres, marrones, negros profundos— acercan sus fotografías a la materialidad de la pintura envejecida y a una atmósfera casi atemporal.
A esa densidad se suma una textura difícil de ubicar: grano, veladuras y halos alrededor de las zonas luminosas que evocan cualidades fílmicas. En lugar de la nitidez pulida dominante en la fotografía comercial contemporánea, Makó apuesta por una imagen con “cuerpo”, donde la imperfección se vuelve lenguaje.
La caja como símbolo de restricción y liberación
El motivo de la caja atraviesa su obra en múltiples formas: cubos donde el modelo queda confinado, suelos ajedrezados que repiten la geometría, tocados con siluetas de casa o, más recientemente, composiciones planas tipo flat-lay donde el cuadrado se vuelve elemento gráfico.
Makó lo ha explicado con claridad: para él, la caja es “restricción y liberación” a la vez. Encierra al sujeto, pero también lo centraliza y lo amplifica, evitando que la energía se disperse por el encuadre. Es una herramienta compositiva y, a la vez, un concepto: orden frente a extrañeza, control frente a imaginación.
| Elemento distintivo | Cómo aparece en la imagen | Qué provoca (efecto) |
|---|---|---|
| Claroscuro | Zonas de sombra profundas y luces recortadas sobre rostro/vestuario | Dramatiza el retrato y lo acerca a una lectura pictórica |
| Paleta terrosa | Ocres, marrones, negros; sensación de “pátina” | Atemporalidad y densidad emocional |
| Textura (grano/halación) | Halos en altas luces, veladuras, “cuerpo” en la superficie | Ambigüedad técnica: parece químico/analógico más que un filtro obvio |
| La caja / el cubo | Espacios confinados, dameros, formas geométricas repetidas | Ordena la mirada y convierte la restricción en foco narrativo |
| Utilería artesanal | Objetos hechos a mano, a veces con materiales reciclados | Mundo propio: lo teatral se siente construido, no “encontrado” |
| Vestuario escultórico | Siluetas exageradas, líneas elongadas, piezas de alta moda | Personaje antes que “look”; el cuerpo se vuelve arquitectura |
Técnicas y materiales en la fotografía de Makó
Props hechos a mano y materiales reciclados
La estética de Makó no depende solo del estilismo: nace de la construcción física del mundo que fotografía. Su mise en scène se apoya en props hechos a mano, a menudo con materiales reciclados, y en entornos cuidadosamente diseñados que recuerdan al taller de un escenógrafo.
En sus imágenes conviven prendas de líneas elongadas y siluetas exageradas con objetos que parecen salidos de un teatro de cámara. Esa combinación —artesanía, moda y artificio— es clave para que el retrato deje de ser registro y se convierta en escena.
Proceso de post-producción poco ortodoxo
Aunque Makó no detalla su método, sí ha descrito su postproducción como “poco ortodoxa” y reconocible para quienes conocen la historia de la fotografía analógica. La textura de sus imágenes sugiere procedimientos más cercanos a reacciones químicas y procesos de laboratorio que a la manipulación digital evidente.
Esa ambigüedad es parte del efecto: el espectador no termina de saber “cómo” está hecho, y esa duda alimenta el clima surreal. En un ecosistema visual saturado de filtros previsibles, Makó recupera el valor de lo indescifrable.
Del concepto a la pátina
Un flujo de trabajo típico (sin asumir herramientas específicas) para entender su “método”:
1) Concepto + referencias: se define una idea simple (restricción/liberación, escena teatral) y un motivo rector (p. ej., caja/damero).
2) Construcción del set: utilería hecha a mano (a veces reciclada) + fondos/planos de color + geometrías que ordenan el encuadre.
– Punto de control: si el set “explica demasiado”, se pierde misterio; si no sostiene al sujeto, se vuelve decorado.
3) Vestuario como escultura: prendas con líneas elongadas y siluetas exageradas (frecuentes en editoriales de moda).
– Punto de control: el vestuario debe sumar personaje, no competir con el rostro.
4) Luz y contraste: claroscuro para modelar volumen y dirigir la mirada.
– Punto de control: demasiada uniformidad aplana; demasiado contraste puede volver la escena “efecto” sin narrativa.
5) Textura final: grano/halación y una pátina que sugiere cualidades analógicas. Makó ha dicho que su proceso es “unorthodox” y que quien conozca la historia de la fotografía analógica podría reconocerlo (cita recogida por Colossal).
La influencia del teatro en la fotografía de Makó
La teatralidad en Makó no es un adorno: es estructura. Sus retratos funcionan como escenas donde el cuerpo actúa, el vestuario define personaje y el espacio impone reglas. Incluso cuando el encuadre es minimalista, hay una lógica de escenario: un lugar donde algo está a punto de ocurrir o acaba de ocurrir.
El propio fotógrafo ha subrayado que el set debe “respirar” y evolucionar. Para él, el exceso de control enfría la imagen; en cambio, busca que el rodaje sorprenda también a quienes lo están construyendo. Esa apertura a lo inesperado convive con una planificación obsesiva: una tensión que se siente en cada fotografía.
El set debe respirar
Dos ideas de Makó que aterrizan su “teatro” en el set (citas recogidas en perfiles/entrevistas citadas por Colossal y Artribune):
– “Control makes images cold and calculated… A shoot should breathe, it should evolve, it should shock even those who are making it.”
– “When we come into the studio… the props, the costumes, and the designs, pile up in one room. I like to see it all collide… what we imagine beforehand does not always want to come together in the way we planned.”
Colaboraciones con marcas y celebridades
Makó se mueve con naturalidad entre el arte y la industria editorial. Ha destacado piezas de casas como Schiaparelli, Maison Margiela, Prada o Bottega, y también ha trabajado con nombres más masivos como Zara; entre sus colaboraciones recientes figura Adidas.
Su lista de retratados incluye celebridades como Elle Fanning, Bad Bunny, Michelle Yeoh, Willem Dafoe o Cate Blanchett. Sin embargo, su logro no es sumar rostros famosos, sino desactivarlos: los convierte en materia plástica dentro de su universo. Él mismo lo resume con una idea de igualdad en el set: no hay jerarquías, sino colaboración.
| Marca / publicación / figura | Tipo de colaboración (según perfiles editoriales) | Qué encaja con su estilo |
|---|---|---|
| Schiaparelli, Maison Margiela, Prada, Bottega | Editoriales y retratos con piezas de alta moda | Vestuario escultórico y siluetas exageradas como “arquitectura” del personaje |
| Zara | Trabajo con marca de alcance masivo | Traslada su lenguaje teatral a un contexto más comercial |
| Adidas (mencionada como colaboración reciente) | Campaña/colaboración comercial | Contraste entre cultura pop y atmósfera atemporal |
| Vogue, Vanity Fair, GQ, The Cut, Acne Paper (mencionadas como publicaciones) | Publicación de retratos/editoriales | Plataforma ideal para su mezcla de moda, arte y narrativa |
| Elle Fanning, Bad Bunny, Michelle Yeoh, Willem Dafoe, Cate Blanchett | Retratos de celebridades | “Desfama” el rostro: lo integra en un mundo propio sin jerarquías en el set |
Impacto de la obra de Makó en la fotografía contemporánea
En un momento en que la fotografía de moda tiende a la homogeneización —iluminaciones estándar, pieles perfectas, retoques invisibles pero omnipresentes—, Makó propone lo contrario: textura, artificio visible, narración y extrañeza.
Su trabajo reabre una conversación sobre los límites del retrato: ¿hasta dónde puede construirse una imagen sin perder humanidad? En su caso, la puesta en escena no aplasta al sujeto; lo concentra. Y al hacerlo, devuelve al retrato una cualidad rara en la era del consumo rápido: la de quedarse en la memoria como un sueño difícil de explicar.
Ganancias y Sacrificios del Enfoque
Lo que se gana y lo que se sacrifica con su enfoque (frente al “pulido digital” dominante):
– Se gana: una textura con presencia material (grano/halación), atmósfera atemporal y una narrativa que invita a mirar más tiempo.
– Se sacrifica: parte de la “claridad” inmediata (nitidez perfecta, lectura rápida del producto o del rostro).
– Se gana: un set colaborativo que admite choque y accidente (“el rodaje debe respirar”).
– Se sacrifica: previsibilidad; el resultado puede ser menos controlable y más dependiente de la puesta en escena.
– Se gana: identidad como personaje (más teatro, menos “foto de prensa”).
– Se sacrifica: transparencia biográfica; no siempre sabremos “quién es” el sujeto, sino “qué papel” ocupa en la imagen.
La Fotografía Surrealista de Szilveszter Makó: Un Viaje a Través de la Imaginación
Explorando el Concepto de la Identidad en el Arte
La identidad, en Makó, no se presenta como biografía sino como máscara, postura y relación con el espacio. La caja encierra, el vestuario transforma, el decorado condiciona: el “yo” aparece como algo negociado entre cuerpo y estructura. Incluso en celebridades hiperreconocibles, la imagen no confirma una marca personal; la desplaza hacia un personaje ambiguo.
Ese desplazamiento es, precisamente, el gesto surrealista: mostrar que el retrato no tiene por qué ser una ventana transparente, sino un dispositivo para revelar lo que normalmente queda fuera de campo—deseos, miedos, tensiones.
La Influencia de la Historia del Arte en la Obra de Makó
Makó trabaja con una memoria visual amplia: del claroscuro clásico a la pintura surrealista del siglo XX, pasando por sensibilidades grotescas y composiciones que parecen heredadas del lienzo más que de la cámara. Su pasado como pintor —mencionado en perfiles recientes— ayuda a entender por qué sus fotografías se leen como superficies trabajadas, no como capturas instantáneas.
En Milán, capital de la moda y laboratorio de imágenes, Makó ha encontrado un lugar ideal para esa síntesis: fotografía que mira a la historia del arte sin nostalgia y que usa el presente —editoriales, campañas, cultura pop— como materia prima para construir un mundo propio.
Este artículo forma parte de la línea editorial del blog del Museo Soumaya, dedicada a observar cómo dialogan la historia del arte, la fotografía y la cultura visual contemporánea.
Este texto se basa en información públicamente disponible en medios de cultura visual y moda, incluidas entrevistas y declaraciones atribuidas a Szilveszter Makó. Algunos datos sobre campañas, publicaciones y colaboraciones pueden variar con el tiempo a medida que se difunden nuevos trabajos o se actualizan fuentes. Para confirmar una obra o serie concreta, conviene contrastar con el portafolio y los canales oficiales del fotógrafo.
