Museo Franz Mayer: 40 años de arte y exposiciones en 2026

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Museo Franz Mayer celebra 40 años con exposiciones

Información basada en el reporte de La Jornada (12 de junio de 2026) sobre el programa conmemorativo del Museo Franz Mayer.

Datos clave de la visita

  • Sede: Museo Franz Mayer (avenida Hidalgo 45, colonia Centro, alcaldía Cuauhtémoc)
  • Fechas: abiertas hasta el domingo 6 de junio de 2027
  • Horario: 10 a 17 horas
  • Costo: $130 entrada general; $75 alumnos, maestros y adultos mayores con identificación
  • Eje curatorial del aniversario: Alemania como centro creativo (dos exposiciones + renovación de salas)
  • El Museo Franz Mayer conmemora cuatro décadas con dos exposiciones que colocan a Alemania como eje creativo y con una renovación de sus salas permanentes.
  • Las muestras son “Alberto Durero: El primer artista viral” y “Alemania: Revoluciones en el arte y la ciencia”, esta última en colaboración con el Instituto Goethe de México, que cumple 60 años.
  • Ambas exhibiciones dialogan piezas históricas y contemporáneas con la colección permanente del museo.
  • Estarán abiertas hasta el 6 de junio de 2027; el museo abre de 10 a 17 horas.

Celebración del 40 aniversario del Museo Franz Mayer

Cuarenta años no son sólo una cifra redonda para un museo: son una prueba de permanencia, de capacidad para releer su propia historia y de voluntad para seguir siendo relevante. En 2026, el Museo Franz Mayer eligió celebrar su aniversario con una idea curatorial clara: colocar a Alemania como centro creativo a través de dos exposiciones principales y, al mismo tiempo, renovar sus salas permanentes “en forma y fondo”, como lo describió el curador Abraham Villavicencio.

Curaduría Alemania: del acervo al montaje
1) Cierre de ciclo anterior: tras concluir la muestra de Pierre et Gilles, se abre el espacio para un nuevo eje.
2) Definición del eje (Alemania): se elige por el vínculo con el Instituto Goethe y su aniversario.
3) Revisión del acervo propio: “Primero revisamos lo que había en la colección del recinto”.
4) Selección de dos líneas complementarias: Renacimiento (Durero) + contemporaneidad (Revoluciones).
5) Renovación de salas “en forma y fondo”: ajustes de estructura y de piezas para sostener el relato.
6) Montaje con intercalación: temporales y permanente se alternan para provocar asociaciones.
Checkpoint rápido: si el visitante puede pasar de un grabado/objeto histórico a una obra contemporánea sin “corte” de narrativa, la intercalación está funcionando.

La conmemoración se articula alrededor de dos proyectos que, aunque distintos en tono y temporalidad, comparten una misma estrategia: hacer que el visitante transite entre épocas, técnicas y preguntas. Por un lado, “Alberto Durero: El primer artista viral” revisa la figura del grabador alemán (1471-1528) desde un ángulo contemporáneo: su relación con la imprenta, la reproducción y los derechos de autor. Por el otro, “Alemania: Revoluciones en el arte y la ciencia”, realizada en conjunto con el Instituto Goethe de México, propone un recorrido donde el arte se vincula con conceptos de actualidad, futuro y búsqueda de significados.

La celebración no se limita a colgar obras en muros. Implica también una reorganización del museo como espacio: se renovaron salas permanentes y se integraron aproximadamente 400 objetos, algunos visibles por primera vez, en un gesto que subraya una tensión conocida por cualquier institución con acervo: la mayor parte de sus piezas vive fuera de la mirada pública. La directora Giovana Jaspersen lo sintetizó con un dato revelador: del total de la colección, el museo sólo puede mostrar 7 por ciento; el resto permanece en bodegas.

En ese contexto, el aniversario funciona como una invitación a volver a mirar: a revisar el pasado del arte germánico y sus influencias, pero también a confrontarlo con lecturas contemporáneas —incluidas las tecnológicas— y con una visión de futuro que el museo busca sostener como parte de su identidad institucional.

Exposición ‘Alberto Durero: El primer artista viral’

Nombrar a Alberto Durero como “el primer artista viral” no es un guiño superficial: es una forma de traducir al presente un fenómeno histórico ligado a la imprenta de tipos móviles y a la circulación masiva de imágenes. La exposición parte de una discusión que hoy suena familiar —autoría, copia, monetización—, pero que en el Renacimiento ya tenía consecuencias económicas directas para los artistas. Durero reclamó derechos de autor cuando el italiano Marco Antonio Raimondi copió sus obras en un taller, lo que derivó en pérdida de ingresos para el alemán. El conflicto concluyó cuando las cortes dieron la razón a Durero: Raimondi tuvo que retractarse y colocar su propio sello en la obra, lo cual redujo significativamente su valor.

Circulación, copia y autoría
Cómo leer la idea de “viral” en Durero (sin perderse en la metáfora):

  • Medio de amplificación: la imprenta de tipos móviles permite multiplicar imágenes y hacerlas circular.
  • Red de reproducción: “muchos talleres tenían permisos para reproducirlo”; había reglas y contribuciones económicas.
  • Autoría vs. copia: el caso con Raimondi muestra que la reproducción podía traducirse en pérdida de ingresos y en disputas por el “sello”.
  • Reconocimiento de marca: la firma/sello funciona como lo que hoy llamaríamos identidad de autor.
  • Puente contemporáneo en sala: la IA por videollamada y las mesas táctiles actualizan esa conversación sobre réplica, estilo y circulación.

Ese episodio, más que una anécdota, se convierte en columna vertebral del recorrido: la muestra propone que la popularidad masiva de Durero no se explica sólo por su talento, sino por su entendimiento del ecosistema de reproducción de su época. Según explicaron los curadores, muchos talleres tenían permisos para reproducirlo; existían reglamentaciones y contribuciones económicas. En otras palabras: había un sistema de circulación que amplificaba la imagen y, al mismo tiempo, abría la puerta al conflicto por la copia.

La exposición incorpora recursos contemporáneos para reforzar esa lectura. El público es recibido por un programa de inteligencia artificial que copia la personalidad de Durero y permite interactuar con él mediante videollamada. La tecnología no aparece como adorno, sino como puente: si la imprenta multiplicó imágenes en el siglo XVI, hoy la IA y las pantallas multiplican voces, estilos y simulaciones.

Villavicencio explicó que se eligió el término “viral” porque el trabajo de Durero estaba “muy concentrado” en la imprenta y porque su reproducción autorizada lo convirtió en ejemplo de popularidad masiva. En sus obras, además, se observa un interés por la geometría y las matemáticas, un rasgo que la curaduría subraya para conectar el rigor técnico con la potencia visual del grabado.

La experiencia se completa con mesas táctiles donde los visitantes pueden crear desde su propia marca de libros hasta un “cadáver exquisito” con formas presentes en las piezas. Así, la exposición no sólo muestra el resultado final —grabados y dibujos—, sino que invita a pensar en procesos: cómo se construye una imagen, cómo se firma, cómo se replica, cómo se protege.

Se exhiben piezas del artista, acompañadas por obras de otros creadores que se basaron en su legado, lo que refuerza la idea de Durero como matriz visual: un autor cuya influencia se reproduce, se transforma y vuelve a circular.

Exposición ‘Revoluciones en el arte y la ciencia’

Si la muestra de Durero mira al Renacimiento con lentes contemporáneos, “Alemania: Revoluciones en el arte y la ciencia” se instala en otra temporalidad: la de la pregunta por el presente y el futuro. Realizada en conjunto con el Instituto Goethe de México, que cumple 60 años, la exposición plantea un diálogo entre arte y conceptos que atraviesan la actualidad: el tiempo, los significados, la manera en que Alemania ha buscado renovar su visión para representar(se).

Eje que une la muestra ¿Qué se explora? ¿Cómo se traduce en sala (según lo descrito)? Artistas mencionados
Tiempo Presente/futuro, mediciones, escalas, temporalidades Obras contemporáneas que dialogan con conceptos (no sólo con estilos) Michael Sailstorfer, Alicja Kwade
Búsqueda de significados Qué puede significar “Alemania ahora” sin una definición única Diversidad de lenguajes: fotografías, arte objeto, esculturas y otras creaciones Christian Jankowski, Cándida Hofer

La curaduría de las piezas de arte contemporáneo estuvo a cargo de Polina Stroganova, quien describió un hilo conductor: los objetos están unidos bajo la temática del tiempo y la búsqueda de significados. No se trata de una exposición que intente fijar una definición única de “lo alemán”, sino de reunir obras que, desde distintos lenguajes, exploran qué puede significar Alemania “ahora” en el panorama del arte mundial.

En ese marco aparecen nombres de artistas participantes como Michael Sailstorfer, Alicja Kwade, Christian Jankowski y Cándida Hofer, entre otros. La lista sugiere diversidad de aproximaciones y soportes, y Stroganova lo confirma al enumerar tipos de obra: fotografías, arte objeto, esculturas y otras creaciones. El énfasis está en el cruce disciplinario y en la capacidad del arte para pensar conceptos que suelen pertenecer al terreno de la ciencia o la filosofía: mediciones, escalas, temporalidades, sistemas de interpretación.

La exposición también se inserta en la lógica general del aniversario: no está aislada del museo, sino que se intercala con la colección permanente y con la renovación de salas. Ese gesto curatorial —intercalar— importa porque evita el formato de “caja negra” donde lo contemporáneo se presenta como un mundo aparte. Aquí, por el contrario, la contemporaneidad se roza con objetos históricos y con artes decorativas, y ese roce obliga a mirar de otra manera ambos lados.

En términos institucionales, la colaboración con el Goethe no es sólo un convenio: es una declaración de eje. El museo decidió que Alemania fuera el centro creativo de su conmemoración y, con ello, construyó un puente entre historia del arte germánico, circulación cultural en México y debates contemporáneos sobre representación.

Al final, “Revoluciones…” funciona como contrapunto de Durero: si el grabador encarna la expansión de la imagen a través de la imprenta, esta muestra explora cómo el arte actual se relaciona con ideas de cambio, futuro y sentido, en un mundo donde la producción simbólica también se acelera y se reconfigura.

Diálogo entre las exposiciones y la colección permanente

Una de las decisiones más significativas del aniversario es que las dos exposiciones no se presentan como eventos independientes, sino como piezas de un mismo engranaje museográfico. “Ambas exposiciones dialogan con los objetos de la colección permanente”: la frase, más que un recurso de difusión, describe una metodología. El visitante no recorre primero “lo temporal” y luego “lo permanente”; transita por un montaje donde épocas y materiales se alternan para producir asociaciones.

Recorrido entre épocas y temas
Cómo se recorre (y qué conviene observar) cuando todo está intercalado:
1) Ubica el “salto” de época: identifica cuándo pasas de un objeto histórico (grabado, incunable, mobiliario) a una pieza contemporánea.
2) Busca el “puente” temático: reproducción/autoría (Durero) o tiempo/significados (Revoluciones).
3) Lee materiales como pistas: metalistería, porcelana, biombos y libros no son “decoración”; ayudan a entender técnicas, circulación y gusto.
4) Haz una asociación concreta: elige dos piezas cercanas y formula una pregunta (“¿qué cambia si esto se reproduce?”, “¿qué significa ‘Alemania ahora’ aquí?”).
5) Checkpoint: si puedes explicar en una frase por qué esas dos piezas están juntas, el diálogo curatorial se volvió visible.

Ese diálogo se construye con una variedad de objetos que el museo enumera como parte del recorrido: dibujos, grabados, ilustraciones, mobiliario antiguo, libros incunables, metalistería, porcelana, biombos, cuadros, además de arte contemporáneo y sonoro. La lista revela el ADN del Franz Mayer como institución: un museo donde las artes decorativas y el diseño histórico conviven con piezas de bellas artes y, en este aniversario, con lenguajes contemporáneos que incluyen lo sonoro.

La intercalación permite revisar “el pasado del arte germánico y sus influencias más destacadas”, pero también incorporar “la visión contemporánea y de futuro”. En la práctica, eso significa que un grabado renacentista puede leerse junto a una pregunta actual sobre reproducción; un objeto histórico puede adquirir otra resonancia cuando se coloca cerca de una obra contemporánea que reflexiona sobre tiempo o significado.

Abraham Villavicencio explicó que las exposiciones nacieron a finales del año pasado, cuando concluyó la de Pierre et Gilles. A partir de ahí, el equipo eligió Alemania por el vínculo con el Instituto Goethe y siguió un procedimiento que revela cómo se arma una conmemoración desde dentro: “Primero revisamos lo que había en la colección del recinto y después renovamos el espacio en forma y fondo”. Es decir, el punto de partida no fue importar un discurso externo, sino mirar el acervo propio y reorganizarlo para sostener un eje temático.

La directora Giovana Jaspersen añadió una dimensión clave: el museo sólo puede mostrar 7 por ciento de su colección. En ese contexto, el diálogo con la permanente no es un gesto menor: es una oportunidad de reactivar piezas que suelen quedar fuera de sala, de reorganizar narrativas y de ofrecer al público objetos que, en algunos casos, se ven por primera vez.

El resultado es un museo que se piensa como conversación: entre Alemania y México, entre Renacimiento y contemporaneidad, entre técnicas de reproducción antiguas y tecnologías actuales, entre lo que se exhibe y lo que permanece guardado. Ese tipo de montaje no busca una lectura lineal, sino una experiencia de conexiones.

Renovación de las salas del museo

La celebración de los 40 años no se entiende sin la renovación física y conceptual del museo. Para ambos proyectos —explicaron los expertos— se renovaron las salas permanentes, tanto en estructura como en piezas. La frase “en forma y fondo”, utilizada por el curador Abraham Villavicencio, sugiere que no se trató únicamente de ajustes museográficos, sino de una revisión más profunda: cómo se cuenta la colección, qué se prioriza, qué se actualiza.

Renovación y rotación de colección

  • Aproximadamente 400 objetos integrados en esta ocasión (con renovación de salas).
  • Sólo 7% de la colección total puede mostrarse en sala; el resto permanece en bodegas (dato compartido por la directora Giovana Jaspersen).
  • Algunos objetos se verán por primera vez, como parte de la rotación/reorganización.
  • La renovación fue en estructura y en piezas, para sostener el eje Alemania sin aislar las temporales de la permanente.

En esta ocasión se integraron objetos, algunos de los cuales podrán ser vistos por primera vez. Ese dato es importante por dos razones. Primero, porque habla de una apuesta por abrir el acervo y no limitarse a lo ya conocido. Segundo, porque confirma una realidad estructural: incluso museos con colecciones vastas exhiben sólo una fracción de lo que resguardan. La directora Giovana Jaspersen lo expresó con claridad: el resto permanece en bodegas.

La renovación, entonces, funciona como una especie de redistribución de visibilidad. No necesariamente implica que el museo “tenga más”, sino que decide mostrar distinto: reorganizar, rotar, intercalar. En un aniversario, esa decisión adquiere un tono simbólico: celebrar no sólo lo que el museo ha sido, sino lo que puede volver a ser cuando se atreve a reordenar su propio patrimonio.

Además, la renovación está directamente ligada al eje Alemania. Villavicencio explicó que primero se revisó lo que había en la colección del recinto y luego se renovó el espacio. Esa secuencia sugiere que el acervo ya contenía materiales capaces de sostener el relato germánico —desde grabados y libros hasta objetos decorativos— y que la renovación buscó potenciar ese relato mediante montaje y selección.

El impacto de una renovación de salas permanentes suele ser silencioso: no siempre genera titulares como una gran exposición temporal, pero modifica la experiencia cotidiana del museo. Cambia recorridos, jerarquías, ritmos de lectura. En este caso, además, la renovación permite que las exposiciones temporales no “invadan” el museo, sino que se integren a él: al intercalarse con la permanente, el visitante percibe continuidad.

En un momento en que los museos compiten por atención, la renovación también puede leerse como una estrategia de hospitalidad: ofrecer al público habitual algo nuevo y, al visitante primerizo, un museo que no se presenta como archivo inmóvil, sino como institución que revisa su propio guion.

Piezas destacadas de Alberto Durero

La exposición dedicada a Durero reúne 40 piezas del artista, una cifra que permite un recorrido concentrado pero sustantivo. Dentro de ese conjunto, la curaduría destaca varios núcleos que ayudan a entender por qué Durero es considerado uno de los grandes renacentistas y por qué su obra sigue siendo un punto de referencia para pensar la circulación de imágenes.

Pieza/serie destacada Qué ver en sala Por qué importa en la tesis de la muestra
Apocalipsis según San Juan (15 escenas) Secuencia narrativa, anatomías, dramatismo y composición en grabado Muestra cómo una serie de imágenes puede circular como “relato visual” y fijar un estilo reconocible
Monstruos marinos Imaginación, criaturas híbridas, potencia icónica Imágenes memorables que se “pegan” a la mente: alto impacto visual y capacidad de circulación
Némesis (la gran fortuna) Alegoría de justicia, detalle de la diosa con balanza Une símbolo y precisión formal; la “marca” de Durero se reconoce en el control de línea y significado
Obras de creadores basados en Durero (incluye a Rembrandt) Variaciones, reinterpretaciones, ecos formales La influencia como otra forma de reproducción: la obra se transforma y vuelve a circular

Uno de los ejes más visibles es su trabajo sobre el Apocalipsis según San Juan. Durero eligió 15 escenas para ilustrar, y en ellas se aprecia su capacidad para plasmar la forma de los cuerpos. En el grabado, donde la línea y el contraste construyen volumen y tensión, esa destreza se vuelve especialmente evidente: anatomías, gestos, composiciones cargadas de dramatismo. La elección del Apocalipsis también revela una sensibilidad narrativa: no son imágenes aisladas, sino una secuencia que exige ritmo visual y coherencia simbólica.

Otro punto señalado por la muestra es la imaginación de Durero al crear monstruos marinos. En un periodo donde lo desconocido se mezclaba con lo mítico y lo científico, esas criaturas funcionan como síntesis de temor, curiosidad y fantasía. En el contexto de la exposición, además, dialogan con la idea de “viralidad”: imágenes potentes, memorables, diseñadas para circular y fijarse en la mente.

La representación de la justicia aparece como otro tema relevante, especialmente con el grabado Némesis (la gran fortuna), donde se detalla a la diosa alzando una balanza. La pieza permite observar cómo Durero combina alegoría y precisión formal: la balanza no es sólo un atributo simbólico, sino un elemento compositivo que organiza la imagen y refuerza su lectura moral.

La exposición incluye también cinco obras de creadores que se basaron en su obra, como Rembrandt, lo que introduce una capa adicional: Durero no sólo fue reproducido por talleres contemporáneos (con o sin permiso), sino que su legado se reactivó en otros artistas y épocas. Esa presencia de “derivaciones” ayuda a entender la influencia como una forma de circulación: la obra no termina en su autor, sino que se transforma en material para otros.

En conjunto, las piezas destacadas sostienen la tesis curatorial: Durero fue masivo no por accidente, sino por una combinación de técnica, temas de alto impacto visual y una relación estrecha con los medios de reproducción de su tiempo. La muestra, al subrayar geometría, matemáticas y procesos, invita a mirar el grabado no como reliquia, sino como tecnología cultural.

Colaboración con el Instituto Goethe de México

El aniversario del Franz Mayer se cruza con otra efeméride: el Instituto Goethe de México celebra 60 años de su creación. De ese cruce nace una colaboración que no se limita a sumar logotipos, sino que define el eje conceptual de la conmemoración: Alemania como centro creativo. La exposición “Alemania: Revoluciones en el arte y la ciencia” es el resultado más visible de ese trabajo conjunto, pero la alianza también permea el enfoque general del museo durante el aniversario.

Equilibrio entre historia y contemporaneidad

  • Lo que aporta el Museo Franz Mayer: acervo y contexto histórico (objetos, libros, artes decorativas) + la posibilidad de intercalar lo contemporáneo con la colección permanente.
  • Lo que aporta el Instituto Goethe de México: red cultural y enfoque de intercambio con Alemania + marco para pensar “Alemania ahora” desde el arte contemporáneo.
  • El equilibrio (y su reto): evitar que lo contemporáneo quede como “anexo” y, al mismo tiempo, que lo histórico se vuelva sólo telón de fondo. La intercalación busca que ambos se expliquen mutuamente.

La Jornada de celebraciones se entiende mejor si se mira como una negociación entre instituciones con misiones distintas pero complementarias. El Goethe, como organismo cultural, impulsa la difusión y el intercambio; el Franz Mayer, como museo con acervo, ofrece un espacio donde ese intercambio puede dialogar con objetos históricos y con una colección que ya contiene huellas del arte germánico. El resultado es una programación que revisa el pasado y, al mismo tiempo, se pregunta por el presente.

Abraham Villavicencio explicó que eligieron Alemania “por el Instituto Goethe” y que el proceso comenzó revisando lo que había en la colección del recinto. Esa frase revela que la colaboración no impuso un tema desde fuera, sino que activó una búsqueda interna: ¿qué piezas del museo permiten contar una historia conectada con Alemania? ¿Cómo se reorganiza el espacio para que esa historia no sea sólo retrospectiva, sino también contemporánea?

En la exposición conjunta, la curaduría de arte contemporáneo estuvo a cargo de Polina Stroganova, quien articuló la selección alrededor del tiempo y los significados. La presencia de artistas como Michael Sailstorfer, Alicja Kwade, Christian Jankowski y Cándida Hofer sugiere un interés por mostrar una Alemania plural, en conversación con debates actuales del arte mundial.

La colaboración también tiene un efecto de escala: al vincular el 40 aniversario del museo con los 60 años del Goethe, el programa adquiere una dimensión de continuidad cultural entre México y Alemania. No se trata sólo de traer obras o nombres, sino de construir un marco de lectura donde la influencia, la circulación y el intercambio sean parte del relato.

Finalmente, la alianza refuerza una idea que atraviesa todo el aniversario: el museo como plataforma de diálogo. En lugar de celebrar encerrándose en su propia historia, el Franz Mayer celebra abriendo una conversación con otra institución y con un país que, en esta ocasión, funciona como hilo conductor para mirar pasado, presente y futuro.

Impacto de las exposiciones en la comunidad

Medir el impacto de una exposición no siempre se reduce a cifras de asistencia; también se observa en la manera en que un museo modifica la experiencia del público, amplía su conversación con la ciudad y ofrece nuevas formas de interacción. En el caso del 40 aniversario del Museo Franz Mayer, el impacto se construye desde varias capas: la renovación de salas, la intercalación con la colección permanente y la incorporación de herramientas tecnológicas y participativas.

Señales de impacto en visita
Señales concretas de impacto que puedes notar en tu visita:

  • Acceso ampliado al acervo: ¿encuentras piezas “por primera vez” o rotaciones visibles en salas permanentes?
  • Interacción significativa (no sólo pantalla): ¿la IA por videollamada y las mesas táctiles te ayudan a entender autoría, copia y proceso?
  • Diálogo real entre épocas: ¿puedes explicar una conexión clara entre una pieza histórica y una contemporánea?
  • Diversidad de soportes: ¿ves convivencia de grabado/libro/objeto con fotografía/escultura/arte objeto/sonoro?
  • Accesibilidad práctica: ¿horarios, costos y duración (hasta junio 2027) facilitan planear la visita sin prisas?

Un primer impacto es de acceso al acervo. La renovación de salas permanentes y la integración de aproximadamente 400 objetos, algunos visibles por primera vez, amplían lo que la comunidad puede conocer del museo. Esto cobra relevancia frente al dato aportado por la directora Giovana Jaspersen: sólo se exhibe 7 por ciento de la colección. Cada rotación o reordenamiento, entonces, no es un detalle interno, sino una ampliación real de la oferta cultural disponible para el público.

Un segundo impacto es pedagógico y experiencial. En “Alberto Durero: El primer artista viral”, el visitante no sólo observa grabados: interactúa con un programa de inteligencia artificial que simula la personalidad de Durero mediante videollamada y utiliza mesas táctiles para crear marcas de libros o ejercicios visuales como el cadáver exquisito. Estas herramientas convierten la visita en una experiencia activa, especialmente relevante para públicos que se acercan al museo desde la cultura digital.

Un tercer impacto es simbólico: el museo propone una conversación sobre temas contemporáneos a partir de objetos históricos. El conflicto de Durero con Raimondi por la copia y el sello —y la pérdida de valor asociada— resuena con debates actuales sobre autoría y reproducción. Del otro lado, “Alemania: Revoluciones en el arte y la ciencia” plantea preguntas sobre tiempo, futuro y significados, conectando arte con conceptos que suelen discutirse fuera del museo.

También hay un impacto urbano y turístico: las exposiciones estarán abiertas hasta el domingo 6 de junio de 2027, lo que permite que distintos públicos —locales, nacionales y visitantes— las incorporen a sus agendas a lo largo de un año. La información práctica refuerza esa accesibilidad: el museo se ubica en avenida Hidalgo 45, colonia Centro, alcaldía Cuauhtémoc, abre de 10 a 17 horas y tiene un costo de entrada general de 130 pesos, con tarifa de 75 pesos para alumnos, maestros y adultos mayores con identificación.

En conjunto, el aniversario no sólo celebra al museo: reconfigura su relación con la comunidad al abrir el acervo, actualizar sus salas y proponer nuevas formas de interacción.

Las muestras “Alberto Durero: El primer artista viral” y “Alemania: Revoluciones en el arte y la ciencia” estarán abiertas hasta el domingo 6 de junio de 2027 en el Museo Franz Mayer (avenida Hidalgo 45, colonia Centro, alcaldía Cuauhtémoc). El horario de ingreso es de 10 a 17 horas; la entrada general tiene un costo de 130 pesos, y de 75 para alumnos, maestros y adultos mayores con identificación.

Este artículo se elaboró como guía cultural para visitantes interesados en arte en Ciudad de México, desde la línea editorial del blog del Museo Soumaya, que cubre exposiciones y noticias del mundo del arte.

La información práctica (fechas, horarios y costos) se basa en lo publicado públicamente al momento de redacción y puede cambiar por ajustes del museo. Antes de visitar, conviene confirmar los datos en los canales oficiales del Museo Franz Mayer. El texto está pensado como una guía de lectura y recorrido para público general, por lo que puede no cubrir todos los detalles o actualizaciones posteriores.

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